PLUMATINTAPAPEL Este es el blogg donde se expresa el sentir de lo que acontece en el mundo de hoy y que nos afecta en todos los aspectos. Espacio para generar debate,controversia y discusion,sobre lo que nos concierne en el dia a dia. Quienes deseen opinar dentro de los terminos de la pluralidad,respeto por la diferencia de ideas y la intencion de traer o generar aportes para mejorar asuntos puntuales tendran un lugar aqui. Gracias!
Monday, 20 September 2010
Nuestro precario-peligroso periodismo de hoy.
Por: Eulises Maldonado F.
No es facil hablar de un tema tan polemico como lo es el periodismo y mas en un pais en el que se tiende a juzgar y condenar sin "previo aviso" a quien por la simple accion de poner en el escenario y revelar la situacion que padece este mal llamado "oficio" para unos y "profesion" para otros;termine siendo condenado al exilio. Todo depende de la orilla en donde se encuentren ubicados los actores.
No pretendo poner a todos los "ilustres colegas" en el mismo saco porque seria muy poco justo con quienes han estudiado en una facultad de comunicacion y periodismo y se han desempenado en la logica de lo que demanda la profesion dentro de las actuales circunstancias de la vida del pais y por lo mismo tampoco poder dejar por fuera a los demas que creen que por estar en este terreno durante algunos anos como empiricos ,se merecen el rotulo de ser mejores "periodistas".
Tampoco niego que en los escenarios descritos, se han colado cierto tipo de personajes que nada le han aportado al periodismo como tal y mas bien le dejaron un rastro sombrio y turbio en sus actuaciones amparandose en una tarjeta profesional que solo servia como pase para sus no muy santas actividades.
De lo que si estoy realmente convencido es que todos en cierto grado ,bien por accion o bien por omision;le van dejando como unico y preocupante aporte a las generaciones futuras, un panorama muy sombrio de periodismo que para quien escribe no es un simple oficio sino toda un profesion si se le toma desde el lado responsable,serio y objetivo tal y como lo rezan sus canones en el mundo y por estas razones voy a ser un poco duro en la critica a los ilustres colegas.
Que podemos decir actualmente de cómo va el periodismo como profesión o como oficio en Colombia?
Aunque algunos le achacan el calificativo de ser “simple oficio” porque tal vez conviene a sus intereses de grupo, clase social,militancia ideologica y politica e igualmente intereses economicos particulares y personales y posiblemente "intelectuales"; lo cierto es que el periodismo ha dado un giro hacia lo intrascendente y lo que en términos actuales lo califican como “light”. Pero lo realmente preocupante es que el así llamado periodismo ha llegado a su fase mas pobre y precaria en términos de cómo se desarrolla y en como aquellos individuos que se dicen “periodistas” lo han llevado a un estado lamentable.
Las manifestaciones que se encuentran hoy en la prensa en general en Colombia se perciben de esta manera y por ello entonces comprendemos que:
A pesar de que hay escuelas de periodismo que gradúan a profesionales cada ano e individuos empíricos que por su trayectoria de algunos años en medios se auto-rotulan de ser "profesionales" que consideran estar desempeñando de manera responsable este oficio, lo que se evidencia es que ni los que llegan de las universidades y reciben por decreto un titulo, entienden que el periodismo es un apostolado que implica involucrarse en la sociedad y en su propia cultura y necesidades e igualmente lo podemos decir de quienes no acreditan ningún titulo ya que se consideran los “gurús” de todo y pontifican muchas veces sin tener una base solida con respecto a lo que afirman o escriben.
El periodismo actual es una profesión petrificada, sumisa, resignada, pano-dramatica, novelo-dramática que pregona mas mentiras y estimula las falsas promesas vengan de donde vengan. Es el terreno donde los agentes de contagio llamados periodistas lo único que hacen es propagar epidemias desinformativas, pestes desorientadoras y confusas con la rapidez necesaria para influir y promover una conducta especifica en el público en una ecuación que podría resumirse de la siguiente manera: Primicia-noticia-inmundicia.
Los periodistas en Colombia son los meros reproductores del discurso del poder de turno llevando a la situacion de tener un pais amordazado,silenciado y autocensurado en el concierto unanimista que es altamente exaltado, aplaudido y defendido a capa y espada por estos "corifeos".
Lo que se ve actualmente es poca o escasa investigación de fondo, no hay soporte epistemológico de entender que el periodismo también es una ciencia que tiene como objetivo la acción de investigar para informar lo mas objetivamente posible dentro de un espacio deontológico, histórico, sociológico, cultural y por supuesto no olvidando lo contextual del hecho que se narra a un conglomerado social. Infortunadamente lo que se manifiesta es que se tiende a desinformar o distorsionar la realidad y simplemente se cae en las “agotadoras” y desgastantes acciones de copiar, consignar y recibir los informes de las “oficinas de prensa oficiales”.
Los “gabinetes” de prensa envían el “paquete informativo” y los “ ilustrados periodistas solo "recogen" las versiones,declaraciones y comunicados de prensa que son llevados a un proceso de "reciclaje" en donde solo el comunicador le coloca o intenta al menos ponerle un titulo sugestivo o amarillista y entre mas lo sea mejor, no importa que tenga o no tenga relación con el texto copiado ya que tendrá su propia y “original versión” a la que solo su intelecto le da para colocar un gramatical punto final.
Los medios y los periodistas ya no dan noticias; mas bien hacen de los “informes de las oficinas de prensa”, algo así como un espectáculo chabacano, ramplón,circense, morboso y carnavalesco creando una cortina de humo que oculta la realidad al publico al que solo le dan una especie de realityshow.
Hay conformismo, sumisión, miedo a saber y terror a investigar e ir a la fuente propia para esculcar a fondo sobre el asunto que puede ser vital para el bienestar y desarrollo de una comunidad en concreto.Lo que el “periodista profesional” prefiere es refugiarse en la anti-prosa, la anti-sintaxis, la obviedad circundante y quedarse en el terreno de la mediocridad y pobreza intelectual en donde solo se especula sobre algún asunto y no se genera ningún interés por ir mas adelante en el proceso de la función periodística.
Y pobres aquellos, los pocos que se atreven a seguir de manera ética su profesión porque se les tilda de estar haciendo alianzas clandestinas con grupos al margen de la ley o ser catalogados como miembros de movimientos terroristas como por ejemplo Hollman Morris,William Parra,Alfredo Molano,Fernando Garavito,(Q.E.P.D.), y algunos mas que se pueden contar con los dedos de la mano.
El Miedoambiente y algunas dictaduras?
El ambiente en que se mueve es de la censura y de la autocensura por presión e influencia de los oligopolios y monopolios de los medios de comunicación y el mal entendido” interés publico “ y “seguridad nacional” promovidos por el Estado en donde se ejerce un control informativo que llevan a que el periodista simplemente se convierta en el sumiso, arrodillado,lacayo y genuflexo que solo tiene la tarea de “decir” lo que a dichos órganos les interesa que sea de dominio publico.
Además, el ejercicio implica la invención de ese público al que se ignora y se le desprecia al momento de contar algo que esta pasando porque en realidad ya viene maquillado y manipulado por las llamadas “fuentes oficiales”.
Adicional a lo anterior, el “periodista” viene sojuzgado por la “dictadura de las encuestas y las llamadas mediciones de audiencias” o rating de sintonía promovidas por los mismos oligopolios mediáticos que lo obligan a correr, a degradarse y auto-degradarse para competir y ser “coronado” como el campeón y líder de toda la “basura informativa” que recopila y con ello lograr mantener su puesto en la sala de redacción y obtener alguna retribución económica un poco mas alta. Sobra decir que en Colombia los ejemplos están a la orden del día.
Esto lleva a que los informadores se conviertan en “caníbales y gladiadores” que salen al ruedo como toros de lidia a pelear y embestir con su cornamenta, (micrófonos, cámaras, grabadoras, etc. ) ,al resto de sus ilustres “colegas” en la búsqueda de la llamada “chiva” para llevarla como trofeo, ”carne fresca” ,a sus directores y editores quienes muy complacidos la reciben para comunicarla inmediatamente y sin escrúpulos aplastar y arrollar al resto de la humanidad en el juego perverso de ser los primeros con “la exclusiva” del momento y de esa forma excluir al resto del mundo.
Tecnologia versus calidad.
Por supuesto que a lo anterior también hace su notable y destacado aporte la llamada tecnología de punta en donde el periodista se sumerge en la alta calidad de los equipos que tiene a su disposición pero no entiende ni comprende la dimensión de esa calidad de “hardware” contrastada con la información que recoge y transmite ya que esta ultima es muy pobre, nula, mediocre y de escasa calidad.
Hay una avanzada y vanguardia en el hardware que los dueños de los medios de comunicación implementan (rotativas de mayor capacidad, satélites,celulares, enlaces,internet,”maletines de noticias “,etc.) pero no hay interés por mejorar la calidad de lo que se podría denominar el “software “en la estructura de lo que se elabora en la “moderna y avanzada” sala de redacción, es decir, la creatividad, el interés investigativo y objetividad en lo que se escribe para el publico por parte de los que se autoproclaman “periodistas” no se deja ver por ninguna parte.
Hoy los periodistas se dicen ser excéntricos y por eso no tienen idea de que es un vocabulario democrático,equilibrado,analítico,critico,justo,tolerante y que sea abierto al debate, la crítica y la libre opinión de quienes están en el otro lado, es decir, los lectores, oyentes o tele-audientes ya que es tan pobre la información que dejan, que no hay espacio para la retro-alimentación ni intentan crearlo para el publico al que supuestamente se dirigen dizque de manera “objetiva e imparcial”.
“Periodistas” que se creen parte de una clase social privilegiada y por encima de todo lo demás que solo reflejan indolencia,insensibilidad, poco interés por lo social y humano en la acción diaria sin ningún tipo de convicciones; que se asustan y escandalizan al ver dicha realidad y no son capaces de expresarla en su real dimensión porque les genera pánico y los deja inventando sus propios fantasmas justificando su miedo a sus equivocaciones y frustraciones personales y profesionales.
Insensibles e insensatos con los hechos cotidianos y comunes de la sociedad a la que solo ven en el panorama abstracto y difuso al que llaman “audiencia”, esos receptores a los que no pueden acceder y entrar en su mundo real para “ver”; entiéndase observar lo que sucede en lo concreto como por ejemplo la violencia, el desempleo, la miseria,los desplazamientos forzados la falta de estructuras en educación, salud, vivienda,transporte, etc.
Por lo mismo no son capaces de hacer investigación, denuncia o cuestionar al sistema político y de gobierno para que emprendan tareas y acciones correctivas con soluciones concretas en el mejoramiento de la situación y calidad de vida de la sociedad a la que supuestamente “sirven” ya que lo que se da en lo real es la ecuación silencio-mordaza-complicidad y denuncia- engaño para que todo cambie y no cambie nada.
Ese es el triste panorama del periodismo en donde los que dicen ser merecedores de ese “honor” no respetan ni hacen respetar tan noble profesión ya que ellos mismos se han “colado” y han hurtado la profesión a quienes realmente estudiaron y se formaron en una facultad y se prepararon profesionalmente para desempeñarse como tal y que la sienten y la viven en su acción diaria. Muchos que reclaman “ser periodistas” ni siquiera tuvieron la dignidad de reconocer que no tenían los meritos y capacidades de la disciplina que “dicen” tener.
Hoy en un gran porcentaje los periodistas simplemente son personas sin ideas, ramplonas, fanfarrones y payasos convertidos en los arlequines del sistema al servicio de oscuros intereses de politiqueros y empresarios sin escrupulos "capataces de los medios" que se presentan ante el comun de la gente como los paladines de la libertad de empresa y de la informacion,defensores de la vida y estandartes de la seguridad y de la democracia y por esto emplean la propaganda mediatica para ocultar la realidad cruda de la explotacion,la ignorancia,la enfermedad y las carencias de todo tipo a traves de este engano sistematico; en donde los "comunicadores" solo son los peones y titeres de turno que asaltaron los micrófonos y salas de redacción por medio del trafico de influencias, el nepotismo y las roscas de recomendados promovidas por dichos políticos y empresarios que actúan como capos de una mafia “padrinos” que no son mas que unos “Al Capones” gánsteres de un cartel de una no muy santa reputación que usan la guerra,la desaparicion,la tortura y la manipulacion de todas las leyes a su favor para mantener sus empresas y en este macabro juego de expoliacion y muerte recomiendan a unos venidos a mas por acción de la cooptación, para tomarse un micrófono o sentarse frente a un teclado solo para dejar como huella esa” notin-mundicia “ que no es sino basura fétida y podrida que desinforma y desorienta al publico.
Muestra clara de lo que es el pobre y peligroso periodismo en colombia la refleja el siguiente articulo de la revista Razon publica y que me permito anexar a este escrito.
FERNANDO GARAVITO: EXILIADO Y CENSURADO
"COLOMBIA SE ESTÁ CONSUMIENDO EN SU PROPIA HECATOMBE"
"Este país no soporta ninguna opinión que no sea la oficial, consagrada, bendecida y autocensurada. Periodísticamente estamos cercados y hemos desaparecido aplastados como las moscas por un periódico contra los ventanales de la sala. En Colombia lo malo convive, mi columna no fue de las Convivir, como ahora se estila."
Entrevista a Fernando Garavito(Q.E.P.D) por Fernando Arellano Ortiz
Mayo de 2004.
Su pluma y sus posiciones políticas desafinan en medio de la actitud unanimista, el autoengaño y la estulticia mental en que se debate Colombia desde hace ya algunos años. Desafina dentro del cerrado, monopólico y selecto club de los columnistas de la prensa colombiana al que se pertenece no por los dotes intelectuales o los méritos de los opinadores, sino porque se es dueño o accionista del medio de comunicación, o familiar o amigo, o en últimas cipayo de los propietarios de la prensa de esta país, o también porque se lleva un apellido tradicional de "la decadente oligarquía colombiana". Por desafinar y por asumir una actitud independiente que en Colombia no está permitido, el pasado 23 de diciembre de 2002, el director de El Espectador que le notificó al periodista Fernando Garavito en su exilio, que su columna caracterizada por ser crítica y punzante no va más. Y no podía ir más habida cuenta que la voz de Garavito criticando a la clase dirigente que por su mediocridad, su rapacidad y su corrupción terminó convirtiendo a este país del Sagrado Corazón de Jesús en una hecatombe y a sus habitantes en unos seres desesperanzados y sin futuro, era incómoda y fastidiosa para los mandamases y los ilotas del régimen imperante.
En el coro del unanimismo, Garavito desentona y era obvio que El Espectador cuyo propietario es el poderoso grupo oligopólico Santodomingo lo acallara y le dijera que hasta aquí llegó.
Este curtido periodista, maestro de periodistas que ha tenido que exiliarse por las amenazas contra su vida, lo entiende así. "Entiendo -afirma- que en Colombia la libertad de prensa está en peligro, mientras que, frente a la información, la libertad de empresa sigue haciendo de las suyas. No quiero que se piense en mí como una víctima de la represión de los poderosos grupos económicos que hoy nos manejan, ni como un cordero sacrificado en el altar del unanimismo. Soy, simplemente, una voz independiente que ha sido censurada".
Y claro, la censura a Garavito por parte de El Espectador pasó casi desapercibida en esta Colombia donde campea la banalidad y lo fatuo, y en que la genuflexión y la incondicionalidad a los poderosos y a quien ejerce el poder de turno es el común denominador.
Ya lo había dicho el propio Garavito, inclusive: en este país destrozado que no ha logrado aún encontrar su destino, "no hay clase política, solo una clase politiquera. No hay gobierno, hay un club de negocios. No hay un Congreso, hay avivatos que trabajan contra los intereses de la mayoría de colombianos."
Era entonces obvio que esa dirigencia corrupta y politiquera colombiana que describe muy bien Garavito no se aguantara más que le siguiera cantando sus verdades y terminara censurándolo.
Qué mejor entonces que invitarlo a él a dialogar sobre periodismo y a dar una rápida mirada a lo que ha sido el devenir histórico de esta desventurada Colombia, cuyas clases dirigentes la han sumido en un mar proceloso de abatimiento, impotencia y postración.
Un periodismo corroído por el cáncer de la banalidad
- Para empezar hablando de periodismo hay que preguntarle ¿por qué el seudónimo de Juan Mosca, si se tiene en cuenta que las moscas no merodean sitios muy salubres?
- Sí, precisamente el seudónimo proviene de la necesidad que tuve en un determinado momento de enfrentar la elaboración de reportajes políticos. Alrededor de los políticos realmente el ambiente no es muy sano y ese es el sentido inmediato del Mosca, pero también hay otro que es una referencia literaria quizás un poco pedante al famoso conde Mosca que en la Cartuja de Parma es uno de los personajes centrales y es un fino político, inteligente que maneja el principado a su amaño y que se enamora de la duquesa Sanseverina. De tal manera que mi Mosca está en esa confluencia de mosca y Mosca. Y, algo más, los moscas que son los muiscas y yo tengo de alguna manera como lo muestra mi fisonomía una ascendencia bastante mosquil, por esas tres paticas encontramos la razón de ser Mosca. Y Juan porque todos somos una especie de Juan Lanas, de tal manera que entre el Juan Lanas nuestro y el conde Mosca italiano podemos hacer una mosca que merodeé alrededor de los políticos colombianos.
- ¿A qué atribuye el hecho de que El Espectador haya prescindido de su columna periodística?
- A que este país no soporta ninguna opinión que no sea la oficial y consagrada y bendecida y autocensurada. Yo quise decir las cosas de una manera libertaria, y Colombia es autoritaria. Quise ser distinto, y Colombia es idéntica. Quise darle cabida a la crítica y a la polémica, y en Colombia sólo caben el incienso (y el oro y la mirra), siempre y cuando todo ello vaya dirigido al bolsillo y loor de los poderosos. Yo no me opongo a uno u otro político o grupo. Eso no me interesa. Yo me opongo al ejercicio arbitrario del poder. Y fíjese usted, es el poder el que ahora me censura arbitrariamente. El país necesita un canal de expresión contra ese poder sórdido en el que conviven los herederos de Pablo Escobar con los soldados de Jojoy y los finos políticos neoliberales estilo Gaviria y la caverna presidida por monseñor Rubiano y compañía. Todos ellos conviven. Nosotros no convivimos. Mi columna no convivió. En una palabra, mi columna no fue de las Convivir, como ahora se estila.
- ¿Cuál fue la razón por la que debió exiliarse?
- Por la misma razón en que están exiliados todos los colombianos: porque fui amenazado. En mi caso, la amenaza corrió a cargo de los grupos paramilitares. Pero más que mi posibilidad de supervivencia, que ejercí a través del sagrado derecho de salir corriendo, me preocupa la amenaza que pende sobre el país entero. Para unos, es la amenaza de la superficialidad. Cartagena en vacaciones es la demostración del divorcio profundo que existe entre los jóvenes que algún día nos gobernarán, por herencia, y los súbditos que les llevamos a la mesa la dosis personal de cocaína junto al vaso de jugo de naranja. Para otros, los más, la amenaza es el hambre. Para todos, es la desolación de no tener presente, y de ignorar olímpicamente el pasado. Como de ese pasado no sacamos lección alguna y este presente nos estrangula, vivimos de un futuro hipotético. Antes de entregarle el país al peor postor, Gaviria nos lo anunció con descaro: "Bienvenidos al futuro". Oiga, si el futuro era este, quien nos dio la bienvenida sólo merece el fuego eterno.
- Sus libros son recopilaciones de crónicas y reportajes. ¿Considera que a través de estos géneros periodísticos se puede hacer literatura sin la necesidad de escribir una novela?
- No, yo creo que los reportajes tienen que ser reportajes y las crónicas tienen que ser crónicas. Pero reportajes y crónicas tienen elementos literarios que los hacen atractivos. Esos elementos no pueden ser la coyuntura, no pueden ser lo cotidiano, no pueden ser lo inmediato, siempre tendrán que echar mano de raíces que muestren cuestiones culturales, literarias, artísticas, poéticas, en fin. Yo trato de hacer mis reportajes con esas pequeñas raíces pero evidentemente no soy escritor, soy un periodista. Hubiera querido ser escritor. Seguramente mis hijas, Melibea o Manuela, tratarán de serlo en reemplazo mío. A mí me faltó escribir una obra literaria realmente.
- Siguiendo con estos géneros periodísticos como la crónica, el reportaje, el ensayo, ¿no han sido desplazados por la "dictadura" de las noticias en el periodismo no solamente colombiano sino universal?
- Totalmente, pero no sólo por la dictadura de las noticias sino por la dictadura del espacio y por la dictadura de lo banal. El periodismo escrito atraviesa por una gravísima crisis, mientras que el periodismo de radio y el de televisión son prácticamente inexistentes. En ellos lo que hay es una imagen, una imagen siempre secundaria, siempre coyuntural, siempre inmediata, siempre olvidadiza. A mí me preocupa enormemente lo que está sucediendo con el periodismo en Colombia. Por eso he tratado de vincularme a movimientos y grupos de reflexión sobre ese trabajo, siempre con una gran angustia y con la necesidad de encontrarle a esa expresión un ámbito que le sea más positivo. La realidad es que estamos cercados y hemos desaparecido aplastados como las moscas por un periódico contra los ventanales de la sala.
- ¿Periodísticamente hablando, no habremos ya tocado fondo en el sentido de que Colombia ya se cansó al observar en los telenoticieros un mismo esquema consistente en violencia, deportes y finalmente piernas y frivolidad?
- Lo importante en Colombia sería buscar formas de periodismo alternativo, periodismo regional, periodismo de sectores específicos, búsqueda de espacios para el análisis y la reflexión, para la interpretación política, todo este tipo de cuestiones que ha descuidado el periodismo. Realmente deberíamos hacer una gran convocatoria nacional que buscara decirle a este periodismo mentiroso de la televisión y al cáncer que está corroyendo al periodismo escrito que basta ya y que es necesario que el periodismo recupere su estatura para convertirse de verdad en una palanca sobre la cual se pueda apoyar el desarrollo de la democracia y de la paz.
Parece que estamos condenados
- ¿Cómo analiza el devenir político de Colombia en los últimos años?
- Mi opinión es muy negativa sobre lo que ha ocurrido en Colombia y no lo digo por nuestros gobernantes sino por la falta de contenidos éticos, por la falta de un proyecto político, por la falta de intencionalidad, por la mediocridad que nos agobia. Estamos acorralados, damos palos de ciego, no somos capaces de avanzar, de proponer caminos coherentes que nos saquen de esta hecatombe en la cual nos hemos sumido y consumido poco a poco. En Colombia nos falta liderazgo. Mírese por donde se mire, ese liderazgo no se ve por parte alguna.
- Usted en 1996 publicó un libro que tituló País que duele. Ese título en la Colombia de ahora sigue siendo vigente, pero este ya no es un país que duele sino un país que prácticamente ha desaparecido. ¿Usted no tiene esa misma percepción?
- Sí, en Colombia tenemos ahora la necesidad de trabajar por idear y construir un país, porque nosotros desaparecimos como entidad política. En mi opinión somos una serie de grupos humanos sumados unos a otros que no logran tener una relación interna profunda, vigorosa, que permita revertir la conmoción que nos ha tocado vivir durante este proceso histórico. Participo completamente de su tesis: nosotros ya no somos un país. Por consiguiente, si ya no somos país, ya no nos duele.
- ¿No cree que Colombia desde que comenzó su emancipación de España por allá en 1810 y obtuvo identidad como Nación, inició mal su tránsito republicano? Porque la colombiana es una historia de traiciones, de desgarramiento, de mentiras, que se ha ido deformando a través del tiempo, pues en vez de evolucionar hemos involucionado. ¿No comparte esta apreciación?
- Sí, pero comenzamos mal desde antes de la Independencia. En la gran crónica de Rodríguez Freyle, El Carnero, se pueden leer las inmensas traiciones que había entre los grupos originarios que poblaban esta parte del territorio americano, que decían muy mal de su lealtad y solidaridad. No ocurre lo mismo en México. Aunque en ese libro maravilloso que es "La Conquista de México", de Solís, vemos una cantidad de traiciones a Moctezuma, encontramos que si hay un hilo conductor. En cambio lo que aquí hubo fue una barahúnda tremenda de grupos enfrentados unos a otros tratando de destruirse. Persistimos en eso. Llevando las raíces un poco más atrás, a ese comportamiento primitivo nuestro se suma el comportamiento primitivo de un país como España, enfrentado en ese entonces a múltiples guerras internas, lo que da como resultado unos grupos humanos que realmente no obedecen a nada distinto del más crudo y pavoroso individualismo. Cada uno de nosotros es una entidad autónoma frente al otro, sin que podamos hacer nada y sin que hayamos tenido liderazgo y el propósito colectivo que nos indique un camino para llevarnos hacia adelante. Somos unos seres muy enemigos.
- ¿Según sus palabras, el siglo XIX fue un siglo perdido políticamente para Colombia?
- Hicimos algunos intentos. Por ejemplo el de Obando, y casi simultáneamente el de Melo, siempre tan desvirtuados y descalificados, son una buena aproximación a un proceso político que hubiera entroncado a los sectores marginales y trabajadores con la administración pública, y hubiera facilitado un desarrollo vigoroso de la actividad política. Pero llegan posteriormente unos comportamientos muy herméticos, muy densos e importantes como los del señor Miguel Antonio Caro, que es la persona que marca con su impronta de fuego la férrea y teocrática Constitución de 1886.
- ¿Pero así como usted habla de intentos progresistas como los de Melo y Obando, no le parece que hubo procesos importantes como los que buscó impulsar Tomás Cipriano de Mosquera?
- Pero en esa actitud de Mosquera y en su periplo vital es donde se frustran los intentos de Melo y Obando. Mosquera era un caudillo, mientras que los otros tenían una concepción social del Estado. Además, hay que recordar que Mosquera trajo a don Florentino González como secretario de Hacienda. Él fue el primer neoliberal colombiano, y abrió las fronteras en el momento en que todas las artesanías y toda la industria nacional debería concentrarse sobre sí misma para buscar la manera de defenderse. Mosquera y González abrieron las fronteras, repito, abrieron las aduanas y vino una avalancha de comercio que arrasó con la incipiente industria colombiana en un momento en que necesitábamos una afirmación y no una dispersión. Con toda la distancia que merece una figura histórica respetable y de estatura como don Florentino, tendríamos que decir que él fue el Rudolf Hommes del siglo XIX. Ambos nefastos.
- Volvamos a hablar de Miguel Antonio Caro, que ciertamente fue también muy funesto para la Colombia de finales del siglo XIX y comienzos del siglo XX...
- Por supuesto, todo ese proceso del gobierno de Núñez con su Regeneración, la Constitución de 1886, el cambio de siglo, la guerra de los Mil Días, el período de Sanclemente y de Marroquín, la pérdida de Panamá, toda esta historia tan angustiosa y sin salida, está marcada por la impronta de la personalidad de ese individuo severo que fue Miguel Antonio Caro, un ser que nunca se asomó más allá de Monserrate y que, sin embargo, tenía una mirada universal a través de la cultura griega. Mientras el mundo giraba en la órbita de las relaciones comerciales y diplomáticas establecidas en el siglo XIX, el señor Caro estaba en Pericles. Posiblemente bien, pero con matices.
- ¿Cuál cree que es la génesis de la violencia en Colombia? ¿Comienza con la independencia o se origina posteriormente por nuestras pugnas políticas?
- Yo creo que viene de atrás, que viene desde siempre. Ese período que hemos considerado siempre como la arcadia: la época de la Colonia, no fue tal. Fue un periodo violento, de grandes crímenes, de grandes traiciones, de una multitud de hechos de sangre que hablan mal de ese aparente oasis bobalicón de tranquilidad y felicidad colectivas. Y, obviamente, en la época precolombina también encontramos una cantidad de acontecimientos de esa naturaleza. No quiero de ninguna manera decir que la violencia sea connatural a nuestro temperamento. Abomino de esa tesis, entre otras cosas desechada desde el punto de vista científico. Pero sí hay una confluencia de factores que nos hacen seres tan rotos, tan individualistas, tan dispersos, tan dispares, que marcamos tantas diferencias con el otro inmediato, que es con el que debemos construir una vida. Nosotros lo que construimos es un proceso de violencia y de ruptura. Por eso es fácil decir que somos unos seres incomunicados.
- Saltemos a mediados del siglo XX, cuando aparecen los grupos guerrilleros. Algunos atribuyen al periodo del Frente Nacional la irrupción de las agrupaciones subversivas. ¿Cuál es su opinión respecto de este experimento político?
- Nefasto, realmente. Me parece que fue el sistema malévolo que cerró los caminos de apertura democrática, que impidió el ejercicio político libre y la creación de nuevas formas de pensamiento, que dividió al país en dos grandes sectores que terminaron por convertirse en uno, y que no permitió el ejercicio coherente de la oposición. Ello obligó a que esa oposición se fuera al campo, se armara y se convirtiera en una guerrilla que en un determinado momento pudo tener posibilidades pero que con el tiempo se trocó en un movimiento feroz con muy pocos elementos políticos y que terminó enfrentado a un Estado que tampoco tiene legitimidad. Estamos en una hecatombe antes que en una guerra civil. Parece que estamos condenados.
- ¿Desde el exilio, como observa la Colombia de Uribe Vélez?
- Mal, muy mal. Este es el presidente del blablablá. Anuncia un referendo para cambiar la estructura política, pero patina y cae en la misma estructura política. Anuncia una serie de reformas para cambiar la estructura administrativa, pero todas ellas: la laboral, la de la justicia, la política, la pensional, la tributaria, inclusive la administrativa, apuntalan al establecimiento. Nosotros padecemos el síndrome agudo de la reformitis y carecemos por completo de la voluntad de entrar de lleno en la revolucionitis. Eso es lo que necesitamos. A Uribe lo único que le importa es la seguridad. Pero se trata de una seguridad mentirosa, basada sobre la exhibición de los fusiles. El país no se ha dado cuenta de que tiene un espejo para mirar la gestión de Uribe Vélez. Ese tal está en Antioquia, donde el actual presidente fue gobernador, y pésimo gobernador, quizás el peor que haya tenido ese departamento en toda su historia. Quien analice lo que él hizo y dejó de hacer, encontrará una forma de aproximación a lo que quedará de nosotros cuando deje la Presidencia. Si la deja.
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